El Stay es para mí uno de los mejores restaurantes de Mallorca. Y no solo por la comida.
El Stay tiene diferentes cartas. Por las tardes, una carta de snacks con excelentes clásicos como filete de rodaballo a la parrilla o entrecôte. Tapas por unos 5 euros; la currywurst a 8,90 — ¡tenéis que probarla! Salsa casera, realmente buena.
El menú por 38 euros es toda una declaración: 3–5 entrantes, 3 principales, medio litro de vino, agua y postre. El bœuf bourguignon fue maravilloso — 150 por ciento de sabor. Una salsa bellamente ligada con un abanico casi infinito de aromas.
El servicio es excepcionalmente amable. Mantener este nivel con más de 60 mesas es todo un logro.
El as en la manga es la ubicación: sentáis en un muelle con vistas maravillosas sobre Puerto Pollença. Aquí funcionan tanto la ubicación como la cocina.